EL ENSEÑAR: EJE DE LA FUNCION DOCENTE.
(DIEZ NUEVAS COMPETENCIAS PARA
ENSEÑAR)
Tal
como lo afirma el Profesor Philippe Perrenoud (1) existirían a lo menos 10
nuevas competencias para enseñar adecuadamente. Las nombramos y las
caracterizamos de acuerdo a nuestro entender:
1. Organizar y animar situaciones de
aprendizaje, es decir,
preparar el campo de trabajo pedagógico de manera consciente y planificada, en
la cual se consideren
situaciones
de enseñanza y de aprendizaje que motiven a los estudiantes a progresar en
todas las dimensiones de su desarrollo personal.
2.Gestionar la progresión de los aprendizajes, para cuyo efecto es preciso que el
profesor/a tome tiempo para planificar
adecuadamente la progresión de los
aprendizajes
de sus alumnos, sin saltarse etapas o
configurando un desorden no
esperado
por los alumnos/as. De algún modo el profesor debe considerar caminos
desde
lo más fácil a lo más difícil o vice versa, o desde lo particular a lo general,
o de lo general a lo particular, etc. En todo caso la progresión debe existir,
no importa cuál sea el camino que se tome, pues debe haber una lógica
subyacente que avale el camino seguido.
3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos
de diferenciación, es
decir poner en juego diferentes mecanismos o unidades que permitan diferenciar
los ritmos de aprendizaje
de los alumnos, sus distintas motivaciones, etc. Aquí juega un rol importante
el material didáctico que el profesor utilice para la puesta en marcha de su
proceso de gestión y acción pedagógica.
4. Implicar a los alumnos/as en su trabajo, lo
cual implica que cada alumno tome conciencia de sus procesos de aprendizaje,
mientras los realiza y una vez realizados (metacognición)
5. Trabajar en equipo. Es preciso enseñarles a trabajar en equipo,
dadas las modalidades de gestión laboral, familiar y social a la cual los
alumnos/as se verán enfrentados al salir
del sistema escolar. Del mismo modo, el trabajo en equipo tiene una gran fuerza
pedagógica para considerar la enseñanza de los valores, ya que mediante este
esfuerzo de dejar de lado los egoísmos propios se aprenden a respetar, a
escuchar y a valorar el aporte de los
otros como algo natural y bueno para el bienestar de la comunidad (curso,
escuela, familia, etc.)
6. Participar en la gestión de la escuela. El trabajo pedagógico no es un trabajo solo
personal, si bien lo es, sino además es un trabajo que en la sociedad
contemporánea se da al interior de marcos institucionales, como son los marcos
normativos que nos propone y muchas veces, impone la escuela. La vida social se
da en las instituciones, es decir, al interior de conjuntos normativos que
pueden adquirir distintas formas de organización (escuela, liceo, empresa,
partidos políticos, gremios, sindicatos, etc.) y que de alguna manera permiten el
éxito o fracaso de la acción pedagógica del profesor/a.
7. Informar e implicar a los padres, ya que cuando el estudiante ingresa al
establecimiento educacional y específicamente a la sala de clases, entra con
todo el bagaje familiar y socio cultural del entorno. De ahí la necesidad de
coordinar la vida de la familia con la vida escolar (currículo oculto)
8. Utilizar las nuevas tecnologías. Ya no se le puede dar la espalda al avance de
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Las denominadas
TIC), ya que ellas son parte habitual de la vida cotidiana de las nuevas
generaciones. La Escuela y los Educadores no pueden estar ajenos a los avances
pedagógicos que éstas mismas han introducido en las nuevas formas de enseñar y
aprender.
9. Afrontar
los deberes y los dilemas éticos de la profesión. Nada más ajeno a la tranquilidad y paisaje
apacible de una pintura o foto del mundo rural, que la sala de clases y el
mundo actual de la educación, en donde el profesor debe poner en marcha todas
sus capacidades y prácticas de ser un buen conductor, acompañante u
orientador del crecimiento de la
naturaleza humana de cada estudiante o si se quiere, del desarrollo de todo su
potencial humano.
10.Organizar la propia formación continua.
Un profesor/a que no es capaz de
organizar su propia formación continua, tiene una carencia profesional muy
importante, pues ésta no le permite ir al ritmo de los nuevos cambios que viven
sus alumnos, como tampoco comprender los cambios que se dan a nivel del
ambiente socio-cultural, económico y político en el cual debe vivir. Ser capaz
de tener la capacidad de ver y comprender el “signo de los tiempos” es decir
comprender que está pasando en lo más profundo de sus circunstancias históricas
personales y sociales, producen una pérdida de los significados de los actos
cotidianos como educador.
De ahí la necesidad que todo profesor/a sea capaz de construir y reconstruir de manera permanente su formación como pedagogo/a, para ser capaz de navegar con el ritmo de los tiempos y de su propia existencia.
De ahí la necesidad que todo profesor/a sea capaz de construir y reconstruir de manera permanente su formación como pedagogo/a, para ser capaz de navegar con el ritmo de los tiempos y de su propia existencia.
LA IMPORTANCIA DEL ENSEÑAR EN EL TRABAJO EN EL AULA
Uno
de los problemas más importantes y trascendentes del trabajo educativo está
vinculado directamente con el trabajo pedagógico en el aula, es decir, el
trabajo que realiza un docente en el aprendizaje de los alumnos. Junto a ello
se agregan otros aspectos, factores o agentes como son la familia, los procesos
de articulación didáctica, el rol del
liderazgo, etc.
Estos
diversos aspectos que concurren en un curso o taller, en su conjunto van
creando un ambiente cultural de aprendizajes: por tal entenderemos el escenario
que envuelve y construye el capital cultural del aprendizaje. En esto convergen todos los actores
educativos involucrados con sus conocimientos, gustos literarios, musicales,
estéticos, vocabulario, códigos, dicción al hablar, preocupación por el arte y
la cultura, sus habilidades, destrezas y conocimientos, intereses y
perspectivas o miradas de futuro, su visión sobre la educación, niveles de
compromiso, etc.
De
tal forma que contribuirá decididamente a crear perspectivas de cambio o
transformadoras de los estudiantes en dependencia directa con el nivel
socioeconómico y sociocultural en el cual se encuentre asentada la unidad educativa, en este caso, la Escuela.
Para
el logro del desarrollo de sus potencialidades los alumnos tienen que
desarrollar habilidades, destrezas, conocimientos y valores que le permitan
poder decodificar la realidad que los envuelve y desde ahí, construir su
proyecto de vida y laboral, que serán
parte de las distintas opciones que le pueda brindar el sistema de educación.
DEL APRENDER A LAS METODOLOGÍAS
DE LA ENSEÑANZA
La
didáctica es el sustento teórico que permite a los docentes reflexionar
críticamente sobre los procesos mismos de aprendizajes y creativamente elaborar
estrategias
o metodologías de enseñanza aprendizaje. Se concibe hoy en día a la didáctica
como la disciplina o tratado riguroso de
estudio y fundamentación de la actividad de enseñanza, en cuanto que propicia
el aprendizaje formativo de los estudiantes en los más diversos contextos y en
consecuencia la didáctica es una disciplina de naturaleza pedagógica, orientada
por las finalidades educativas y comprometida con el logro de la mejora de
todos los seres humanos, mediante la compresión y transformación permanente de
los procesos socio-culturales en los cuales vive y se desarrolla.
Además,
es una acción entre el que aprende y el que enseña; surge en torno a la función
del saber y por último es un intercambio para la apropiación de un contenido cultural
por parte de un sujeto – alumno – a
través de la mediación de otro – profesor.
En síntesis, la didáctica es una disciplina de carácter práctico y por ello es muy importante que cualquier actividad que tiene por fin los aprendizajes y desarrolle
un material didáctico en cualquier área del conocimiento, responda a las
siguientes interrogantes:
¿Para qué es esta metodología?
¿Quiénes son nuestros estudiantes y cómo
aprenden?
¿Qué hemos de enseñar?
¿Qué implica la actualización del saber? Y,
especialmente
¿Cómo y con qué medios realizar la tarea de
enseñanza?
En
esta dirección, el objeto material de la
Didáctica es el estudio del proceso de enseñanza-aprendizaje. Y su objeto
formal, consiste en la prescripción de métodos y estrategias eficaces para
desarrollar el proceso mencionado.
Los
conceptos de enseñanza-aprendizaje son complementarios: enseñar implica mostrar
algo a los demás y en este caso la enseñanza recae por lo general en el
docente. Mientras que el aprendizaje es la actividad que le corresponde al
estudiante, por la cual capta los contenidos que le enseña el profesor. En
palabras más elaboradas, el aprendizaje es la secuencia de acciones encaminadas
a la construcción del conocimiento, al desarrollo de habilidades y a la
formación de actitudes (…) La profundidad y la calidad del aprendizaje estarán
determinados tanto por el conocimiento y comprensión de la naturaleza de la
misma y por la información que se posee sobre el tema, así como por el grado de
control que se ejerce sobre los procesos cognitivos implicados: atención,
memoria, razonamiento, etc.
La
didáctica como ciencia se ocupa de variados puntos como son:
- La enseñanza, como concepto clave.
- La planificación y el desarrollo curricular.
- El análisis en profundidad de los procesos de aprendizaje.
- El diseño, seguimiento y control de innovaciones.
- El diseño y desarrollo de medios en el marco de las nuevas tecnologías educativas.
- El proceso de formación y desarrollo del profesorado.
- Programas especiales de instrucción.
En el
proceso de enseñanza-aprendizaje se ven envueltos: estudiantes, docentes, metodologías
didácticas, contenidos y materias, el contexto sociocultural, la familia, etc.
Es un proceso multivariado, del cual son responsables no solo los maestros,
sino también aquellos que hacen las políticas educativas y gestionadores de las
mismas que influyen, directa o indirectamente, en su desarrollo.
En
vista de lo indicado, es importante tener claro el concepto de aprendizaje, ya
que el docente puede enseñar, pero todo puede ser inútil si el alumno no
aprende.
Entonces,
la tarea didáctica ya no consiste sólo
en enseñar, sino en crear las condiciones para que los alumnos aprendan. Y,
¿qué entendemos por aprender?
Entendemos
que es realizar un proceso en el que tiene lugar un cambio o modificación de la
conducta, persistente, normalmente positivo para el organismo y como
consecuencia de algún agente exterior a la persona que aprende.
Los
aprendizajes son consecuencia lógica del acto didáctico, definido como la
acción intencional de la persona del Docente en el momento en que se establece
una relación bipolar activa, que se actualiza en un proceso dialéctico
personal, que comienza con el estímulo magistral transeúnte –enseñanza– para terminar en la respuesta
inmanente asimiladora de una verdad
–aprendizaje– por parte del estudiante.
Dicha
formación involucra necesariamente dos aspectos. El primero, la integración de
una cultura concreta. Y el segundo, el desarrollo cognitivo individual
necesario para poder progresar en el aprendizaje de conceptos, procedimientos y
actitudes. Sobre todo en el aprendizaje de procedimientos para obtener el aprender a aprender. Se trata de la formación
de las estructuras cognitivas y del perfeccionamiento de las funciones mentales
superiores. Destacando entre las estrategias cognitivas la comprensión,
memoria, clasificación, solución de problemas, flexibilidad, análisis,
síntesis, toma de decisiones, pensamiento crítico, creatividad.
No
basta con transmitir la cultura solamente, sino que se debe enseñar a utilizar consciente
e inteligentemente las posibilidades de cada uno en su propio aprendizaje. En
definitiva, elaborar los propios conocimientos, decidir por sí mismo las pautas
de conducta a elegir racionalmente. Lo
cual requiere conocerse a sí mismo, conocer las técnicas de aprendizaje,
estudio e intervención en función de la realidad.
Con
la integración de la cultura apuntada en primer lugar, se incluye la
consideración y toma de posición personal. Incluye tanto el conocimiento de un
conjunto de datos, como también los hábitos, valores, actitudes ante la vida o
patrones de conducta. Resumiendo, asimilar formas de pensar, sentir y actuar.
Todo ello, cultura básica y desarrollo de las competencias necesarias para
acrecentarla, constituyen la formación integral, objetivo que debe conseguir la
actividad didáctica.
Lo
anterior lleva al tema de entender la sala de clases o una instancia donde se
desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje,
como un grupo humano donde se
comparte
el saber en todas sus manifestaciones; es el escenario generalizado del trabajo
de docentes-estudiantes, puesto que el primero implica materializar su
conocimiento pedagógico y para el segundo constituye la construcción de su formación integral como
ser humano. Esta definición está en estrecha relación con el saber didáctico,
ya que éste debe ponerse en práctica dependiente de la realidad del grupo
humano que hay en el interior del aula, con un discurso permanente recreación de la cultura.
Gabriel de Pujadas Hermosilla
Consultor Educacional
Diciembre 2012
(1) Philippe Perrenoud. “Diez nuevas competencias para enseñar. Invitación al viaje” Col. Biblioteca de aula, 196. Editorial Graó. Barcelona, 2007 (5ª edición).

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