FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA EDUCACIÓN
Gabriel de Pujadas H.
El hecho de que la
Didáctica haya sido abandonada por tantos años para favorecer el concepto de
Aprendizaje, como foco esencial de la Educación ha permitido, seguramente, que
se cometieran errores graves en la conducción de las reformas educacionales de
nuestros países. No creemos, bajo ninguna instancia, que el concepto de
aprendizaje deba ser abandonado, sino lo que afirmamos es que la Didáctica debe
retomar el lugar igualitario que le corresponde en relación al aprendizaje.
La enseñanza, foco
central del instrumental profesional pedagógico de los profesores y profesoras,
debe revalorizarse como un modo de cooperar y concurrir al mejoramiento y
actualización pedagógica de los propios docentes que, en la mayoría de los
casos, son profesionales que se han visto compelidos a hacer del aprendizaje su
foco principal de atención, desconociendo su objeto propio que es la Enseñanza
o en términos aún más claros, La Didáctica.
Los autores
esperamos que este curso sea de utilidad para todos nuestros Profesores y
profesoras y esperamos que en transcurso del tiempo podamos mejorarlo, agregar
nuevos materiales (dada su estructura de Módulo) y que el mismo nos sirva para
estimular nuevas formas de enseñanza y aprendizajes, entre ellas de manera
destacada, las que se sirven de las Tecnologías de la Información y
Comunicación (TIC), para mejorar los aprendizajes de nuestros estudiantes.
LA EDUCACIÓN…NO ES IMPROVISACIÓN
La educación es un
proceso continuo de aprendizaje y desarrollo del ser humano, frente al cual
personal profesional especializado (los profesores) interviene enseñando de
acuerdo a marcos curriculares, teorías y técnicas pedagógicas que utiliza de
acuerdo a los objetivos pedagógicos propuestos. No menos importante es el contexto en el cual se dan los procesos
pedagógicos.
depunet@gmail.comAl respecto podemos afirmar que el mundo actual vive un período de expansión y cambio, caracterizado por la reducción de dos categorías básicas que conforman el sentido de la realidad para todo ser humano: el tiempo y el espacio.
A diferencia de
otras épocas, el mundo contemporáneo es un mundo en donde el tiempo adquiere
básicamente una dimensión de cotidianidad reducida a los procesos de
satisfacción de las necesidades más inmediatas de los seres humanos. La idea
del tiempo-hora o del tiempo-día gana paulatinamente terreno a la idea del
tiempo-ciclo, con el cual se percibía el desarrollo del mundo en grandes períodos
de desenvolvimiento.
El hombre, inserto
en el tiempo-ciclo concebía su propia existencia individual y comunitaria
enraizada a un sustrato cultural y
social permanente que le daba seguridad y sentido de pertenencia a una historia
propia de la humanidad. El hombre era parte de esa humanidad y su destino
estaba “asegurado” por una marcha común
con los otros hombres. La idea del todo universal daba la certidumbre de ser
una fracción significativa de un proyecto histórico al cual había que supeditarse
para un mejor vivir.
El tiempo era
comprendido en ciclos largos, en los cuales los elementos de la estructura
social y los elementos normativos y simbólicos de la cultura permanecerían por
siempre. El mundo se presentaba así, permanentemente, como una realidad sin
cambio. El hombre, con su trabajo, sólo podía aportar un pequeño grano de arena
a la construcción de este desenvolvimiento de la realidad, muchas veces
vislumbrado como un proceso cuyo propietario era un destino sin nombre.
El desarrollo de la
INTERNET y las nuevas innovaciones
informáticas y las tecnologías de la información y comunicación (TIC)
actúan como una variante que actúa como un detonante potencial del
aparecimiento del tiempo-hora. Se trata, en este caso, de la acumulación de la información,
producto del desarrollo de las impresiones digitales, de las facilidades de
comunicación y del desarrollo de la ciencia que, por su carácter acumulativo,
va rompiendo el difundido hábito del quehacer filosófico, provisto siempre de
preguntas e interrogantes originales
El hombre se puede
desplazar físicamente como nunca antes en la historia de la humanidad. Ello
marca una nueva forma de concebir su hábitat. Este ya no es el mismo para la
vida del trabajo y la vida familiar. Por ejemplo, yo debo transitar hacia mi
trabajo desde mi hogar, dejando de lado toda posibilidad de enfrentar el mundo
laboral con una concepción comunitaria de la existencia. En el trabajo soy
parte de un eslabón, o una función determinada por la organización (muchas
veces de carácter impersonal) a la cual pertenezco.
Existen tantos
hábitat como posibilidades tiene el hombre de cumplir diferentes roles en la
vida social. Ya no es el ser humano quien da la unidad al mundo, a través de su
permanencia, sino que el mundo se le atomiza por las distintas visiones que
tiene desde todos los hábitat y roles diversos que debe cumplir, para subsistir
y desarrollarse.
Sin embargo, el
mundo actual ofrece al hombre múltiples alternativas de crecimiento y auto
desarrollo, con todo lo que esto significa en términos de desafío de
desarrollar nuevas habilidades, destrezas y formas de conocer intelectualmente
la realidad. Pero también produce grandes contradicciones que es preciso
enfrentar desde una perspectiva pedagógica. Un mundo amplio en información
implica capacitar al individuo a seleccionar adecuadamente los datos que
requiere para vivir, ya que no los puede adquirir todos (y quizá no sea ni
remotamente necesario), ni puede permitir que su visión del mundo se forme a
partir de la información que intencionadamente le entregan los medios de
comunicación masiva.
De igual modo, la
capacidad potencial de acercamiento físico a distintas realidades antes
lejanas, es una posibilidad que para las grandes mayorías aún está planteada
como un deseo a largo plazo. Empero, y ello es evidente, hoy día el hombre se
traslada más lejos y más rápidamente que en décadas atrás, ya sea física o
virtualmente. Conoce otros modos de vida y otras significaciones dadas a la
realidad por otros seres humanos, lo que facilita mayores niveles de
comprensión de otras culturas si está preparado para ello.
Está situación cada
día se expandirá más y eso marca serios desafíos para la formación de nuevos
profesores. El viejo nacionalismo, tan enraizado en las escuelas, deberá dar
paso a relaciones más fraternales y solidarias con otros seres humanos que
viven en lugares diversos pero que pueden ser mis vecinos ocasionales o
permanentes en un corto plazo. La educación debe trabajar para acrecentar en
los niños y jóvenes mayores niveles de
comprensión de realidades diferentes a las suyas.
Todo esto ha de
realizarse en tiempos cortos, ya que el mundo de hoy es vislumbrado desde la
perspectiva del tiempo-hora o del tiempo-día. Y, no obstante, el hombre no
dispone del tiempo-ciclo necesario para llevar a cabo las tareas de
coordinación en un mundo lleno de información y movilidad física.
El hombre
contemporáneo vive en un mundo cotidiano convulsionado, sin que pueda darle
sentido histórico o global, ya que no posee un tiempo suficientemente amplio
para incorporar sus proyectos personales, sociales o comunitarios en él.
La pérdida de la
visión de lo absoluto o de lo integrado y global, se convierte así en un
problema de inmensas proporciones. Para darle sentido histórico a la existencia
cotidiana tiene sólo un tiempo corto, que es justamente el que no le permite
comprender (ni siquiera entrever) el tiempo-ciclo, en donde es posible incluir
los elementos parciales de la realidad en contextos significativos de mayor
extensión. De ahí también el nacimiento de tantos autoritarismos-pragmáticos
(autoritarismos impregnados de pragmatismos cotidianos en aras de la obtención
de la eficacia y eficiencia), como
medios de suplir la falta de tiempos largos y con ello de significaciones
históricas de largo plazo que den sentido a las existencias individuales.
De este contexto
surgen tareas pedagógicas muy específicas que, comprendiendo las
contradicciones mencionadas, permitan enfrentar a los niños y jóvenes al mundo
en cambio. La búsqueda de la estabilidad debe realizarse no eliminando
artificialmente los cambios, sino partiendo de ellos. Los procesos pedagógicos
que tienden a mantener visiones rígidas del universo no sólo dañan a los
educandos, sino las posibilidades reales de dirigir adecuadamente dichos
cambios para el beneficio de las personas
y sus comunidades
Un mundo en
expansión y cambio debe ser concebido pedagógicamente como procesos que
producen profundas transformaciones en los educandos y en los profesores, de
manera directa e inmediata. Frente a éstos, o se educa para poseer libertad de
elección o se educa para adecuar a los
hombres a los determinismos que implica el medio ambiente social. Y en esto la
acción pedagógica ejercida por el profesor debe asumir un rol de protagonista y
orientadora de los cambios en que se ve envuelta, para no sucumbir a dichos
determinismos. El profesor, en esta tarea, tiene un papel fundamental y es
preciso formarlo adecuadamente para la misma.
Esto nos lleva,
desde hace décadas, a la idea de que la
construcción del Reino pasa a suplantarse por la del progreso permanente, idea
peregrina que sin duda debe cambiar, dado que el sistema construido sobre la
idea de un crecimiento permanente debe dar paso a la idea de un decrecimiento
como forma económica y como estilo de vida cotidiano.
La educación hoy
día está mayoritariamente al servicio de esta idea de progreso permanente y si
a ello le agregamos la irrupción violenta de las TIC en las últimas décadas,
ésta no tiene un camino seguro y fiable de desarrollo. Se parte de una
incertidumbre que lleva a banalizar la educación, mediante la idea de que ella
se hace de manera integral mientras más proyectos pueda desarrollar la escuela
y más puedan aprender sus alumnos de acuerdo a escalas de medición de los
aprendizajes, que se han convertido en verdaderas camisas de fuerza de las
instituciones escolares, no solo a nivel local, sino a nivel internacional,
comparando situaciones de contexto en donde ésta se desarrolla de maneras muy
diversas. La fijación de estándares a nivel internacional es otra de las aberraciones que se pueden
cometer en contra de los alumnos y alumnas de carne y hueso.
LA EDUCACIÓN ES UN PROCESO CONSCIENTE Y DIRIGIDO.
Es un proceso Consciente, porque aquel que educa debe
saber claramente los logros que quiere obtener: esos son los objetivos
pedagógicos o logros de aprendizaje. Estos logros se localizan, en cuanto
aprendizaje, en el alumno, no en el profesor. La preocupación debe ser por lo
tanto, qué queremos que aprenda nuestro alumno y cómo enseñaremos los medios
para que éste aprenda, no que queremos nosotros obtener en relación a nuestro
desempeño como educadores. En términos polarizados, en el profesor radica la
enseñanza y en el estudiante el aprendizaje.
Es un proceso Dirigido, dado que la persona que educa
debe conocer las etapas y los medios de la enseñanza, para poder producir los
aprendizajes (objetivos) que se desean alcanzar en el proceso de puesta en
marcha de la acción pedagógica, responsabilidad de los profesores/as de
nuestros sistemas educacionales.
Ser consciente y
dirigida no implica que la educación sea una camisa de fuerza de los
estudiantes a los cuales atiende y con los cuales hay que desarrollar una
acción de acompañamiento permanente de desarrollo de su potencial humano y sus
capacidades innatas o adquiridas. Expresa sencillamente que estos dos conceptos
significan que de parte del profesor/a debe haber una exigencia clara de asumir la responsabilidad de los
procesos que se dan al interior de la sala de clases y la escuela.
De ahí que a nivel de profesores/as de aula, la responsabilidad más directa es su desempeño didáctico, pues querámoslo o no, el aprendizaje no es responsabilidad en un 100% de los maestros, dado que éste es un proceso multivariado con causas difíciles de distinguir y en el cual actúan factores y actores de muy distinto tipo. Si la responsabilidad didáctica es 100% un asunto de responsabilidad de los profesores/as, tanto en su diseño y uso. Eso es lo que se debe evaluar, de acuerdo a las funciones didácticas que debe cumplir cada profesor/a y no responsabilizarlos en su calidad por cuestiones que están lejos de su dominio y responsabilidad única..
ES PRECISO
DISTINGUIR LA SOCIALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN.
La socialización es
un proceso espontáneo, que se da en el crecimiento de toda persona por el sólo
hecho de convivir y crecer en relación a sus grupos primarios y la sociedad en
su conjunto, con la cultura que ésta posee, por medio de la cual adquiere los
valores, normas y costumbres que le trasmiten inconscientemente los “otros más
próximos” (especialmente la familia y el entorno de personas más cercanos). Por
el contrario, la educación es un acto consciente y dirigido, no espontáneo.
Hoy se reconoce que
la educación tiene como una de sus finalidades fundamentales el desarrollar en
los estudiantes habilidades y destrezas, que en la literatura más
especializada, se les ha llamado “competencias” que van desde competencias
propiamente intelectuales a competencias de carácter sicomotor, es decir, toda
la gama de posibilidades que existen en el ser
humano en su relación con el mundo circundante.

LAS FUENTES
CURRICULARES
1. Las fuentes
filosófico-antropológicas, que nos darán
cuenta de las concepciones que, nosotros, los educadores, tenemos sobre el
futuro de nuestros alumnos: cómo ven la sociedad a la cual se quieren integrar,
qué tipo de ser humano quieren ser a futuro, cómo perciben la realidad y cuáles
son las percepciones que ellos tienen del mundo y especialmente del sistema
educacional. Esta fuente, actualmente
bastante desconocida por aquellos que hacen de la educación una sucesión de
hechos, proyectos y temas emergentes, nos permite darle al curriculo que se
utiliza en los Programas PSP, la direccionalidad y orientación anticipatoria
que le son necesarias para un mejor y más equilibrado desarrollo.
2. Las fuentes
axiológicas nos mostrarán, (previo
diagnóstico y conversación en la comunidad de profesores y alumnos, con padres
y apoderados), cuáles son los valores más apreciados por la comunidad académica
y cómo los jerarquizan para hacer un trabajo pedagógico programado sobre los
mismos.
3. Los elementos
socio-culturales de nuestra comunidad son una interesante fuente de recursos para el diseño curricular. Ellos nos tendrán que dar cuenta de los
aspectos más relevantes que caracterizan a los alumnos que vienen a formarse
con nosotros. Será preciso diagnosticar,
por lo mismo, la variable socio-cultural que conforma el universo de los
alumnos del programa de formación, para saber cuáles son las percepciones que
los mismos tienen sobre su realidad circundante y la más global, así como el
lenguaje utilizado en sus sistemas de convivencia cotidianos y las pautas
culturales (normas, costumbres y usos) que los rigen. Este conocimiento
diagnóstico de carácter cultural se transformará, sin duda, en un rico elemento
de diseño y construcción de un currículo más definitivo que el aquí propuesto,
pues, mediante éste, podemos dar cuenta de los factores “más ocultos” que
influyen sobre el currículo efectivo.
4. Las fuentes
psico-biológicas, es decir, aquellos
elementos que caracterizan a los alumnos del programa desde la perspectiva de
su desarrollo sico-emocional y corporal. Un buen diagnóstico sobre estos
elementos de entrada al programa, en lo posible aplicados antes del inicio de
éste,
puede ser un
elemento orientador importante de la
acción pedagógica que se realice con los nuevos alumnos, ya que los textos sobre
la materia nos hablan de jóvenes y adultos muchas veces caracterizados de una
manera muy distinta a la que nosotros imaginamos.
5. Las fuentes
epistemológicas sobre las cuales deberemos
concordar, ya que ellas representan la lógica del conocimiento o el tipo de
acercamiento cognitivo que haremos sobre la realidad. En otras palabras, esta
fuente nos dará las luces pertinentes sobre la teoría del conocimiento que
utilizaremos en la confección de nuestro diseño curricular. No es lo mismo, por ejemplo, diseñar un
currículum con una estructura de operacionalización que siga una lógica
deductiva a uno que siga una lógica inductiva o descriptiva fenomenológica.
Por ultimo, las fuentes
pedagógicas, que nos permitirán
acercarnos a un acuerdo, nacido de la conjunción de las otras fuentes ya
señaladas, sobre los tipos, estilos y
métodos de acción pedagógica que pondremos en marcha para llevar a cabo
nuestros planes, programas y proyectos educativos, en el programa de formación.
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