jueves, 22 de noviembre de 2012

FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA EDUCACIÓN


FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA EDUCACIÓN
Gabriel de Pujadas H.

El hecho de que la Didáctica haya sido abandonada por tantos años para favorecer el concepto de Aprendizaje, como foco esencial de la Educación ha permitido, seguramente, que se cometieran errores graves en la conducción de las reformas educacionales de nuestros países. No creemos, bajo ninguna instancia, que el concepto de aprendizaje deba ser abandonado, sino lo que afirmamos es que la Didáctica debe retomar el lugar igualitario que le corresponde en relación al aprendizaje.

La enseñanza, foco central del instrumental profesional pedagógico de los profesores y profesoras, debe revalorizarse como un modo de cooperar y concurrir al mejoramiento y actualización pedagógica de los propios docentes que, en la mayoría de los casos, son profesionales que se han visto compelidos a hacer del aprendizaje su foco principal de atención, desconociendo su objeto propio que es la Enseñanza o en términos aún más claros, La Didáctica.

Los autores esperamos que este curso sea de utilidad para todos nuestros Profesores y profesoras y esperamos que en transcurso del tiempo podamos mejorarlo, agregar nuevos materiales (dada su estructura de Módulo) y que el mismo nos sirva para estimular nuevas formas de enseñanza y aprendizajes, entre ellas de manera destacada, las que se sirven de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), para mejorar los aprendizajes de nuestros estudiantes.

LA EDUCACIÓN…NO ES IMPROVISACIÓN

La educación es un proceso continuo de aprendizaje y desarrollo del ser humano, frente al cual personal profesional especializado (los profesores) interviene enseñando de acuerdo a marcos curriculares, teorías y técnicas pedagógicas que utiliza de acuerdo a los objetivos pedagógicos propuestos. No menos importante es el  contexto en el cual se dan los procesos pedagógicos.
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Al respecto podemos afirmar que el mundo actual vive un período de expansión y cambio, caracterizado por la reducción de dos categorías básicas que conforman el sentido de la realidad para todo ser humano: el tiempo y el espacio.

A diferencia de otras épocas, el mundo contemporáneo es un mundo en donde el tiempo adquiere básicamente una dimensión de cotidianidad reducida a los procesos de satisfacción de las necesidades más inmediatas de los seres humanos. La idea del tiempo-hora o del tiempo-día gana paulatinamente terreno a la idea del tiempo-ciclo, con el cual se percibía el desarrollo del mundo en grandes períodos de desenvolvimiento.

El hombre, inserto en el tiempo-ciclo concebía su propia existencia individual y comunitaria enraizada a un  sustrato cultural y social permanente que le daba seguridad y sentido de pertenencia a una historia propia de la humanidad. El hombre era parte de esa humanidad y su destino estaba “asegurado”  por una marcha común con los otros hombres. La idea del todo universal daba la certidumbre de ser una fracción significativa de un proyecto histórico al cual había que supeditarse para un mejor vivir.

El tiempo era comprendido en ciclos largos, en los cuales los elementos de la estructura social y los elementos normativos y simbólicos de la cultura permanecerían por siempre. El mundo se presentaba así, permanentemente, como una realidad sin cambio. El hombre, con su trabajo, sólo podía aportar un pequeño grano de arena a la construcción de este desenvolvimiento de la realidad, muchas veces vislumbrado como un proceso cuyo propietario era un destino sin nombre.

El desarrollo de la INTERNET y las nuevas innovaciones  informáticas y las tecnologías de la información y comunicación (TIC) actúan como una variante que actúa como un detonante potencial del aparecimiento del tiempo-hora. Se trata, en este caso, de la acumulación de la información, producto del desarrollo de las impresiones digitales, de las facilidades de comunicación y del desarrollo de la ciencia que, por su carácter acumulativo, va rompiendo el difundido hábito del quehacer filosófico, provisto siempre de preguntas e interrogantes originales

El hombre se puede desplazar físicamente como nunca antes en la historia de la humanidad. Ello marca una nueva forma de concebir su hábitat. Este ya no es el mismo para la vida del trabajo y la vida familiar. Por ejemplo, yo debo transitar hacia mi trabajo desde mi hogar, dejando de lado toda posibilidad de enfrentar el mundo laboral con una concepción comunitaria de la existencia. En el trabajo soy parte de un eslabón, o una función determinada por la organización (muchas veces de carácter impersonal) a la cual pertenezco.
Existen tantos hábitat como posibilidades tiene el hombre de cumplir diferentes roles en la vida social. Ya no es el ser humano quien da la unidad al mundo, a través de su permanencia, sino que el mundo se le atomiza por las distintas visiones que tiene desde todos los hábitat y roles diversos que debe cumplir, para subsistir y desarrollarse.

Sin embargo, el mundo actual ofrece al hombre múltiples alternativas de crecimiento y auto desarrollo, con todo lo que esto significa en términos de desafío de desarrollar nuevas habilidades, destrezas y formas de conocer intelectualmente la realidad. Pero también produce grandes contradicciones que es preciso enfrentar desde una perspectiva pedagógica. Un mundo amplio en información implica capacitar al individuo a seleccionar adecuadamente los datos que requiere para vivir, ya que no los puede adquirir todos (y quizá no sea ni remotamente necesario), ni puede permitir que su visión del mundo se forme a partir de la información que intencionadamente le entregan los medios de comunicación masiva.

De igual modo, la capacidad potencial de acercamiento físico a distintas realidades antes lejanas, es una posibilidad que para las grandes mayorías aún está planteada como un deseo a largo plazo. Empero, y ello es evidente, hoy día el hombre se traslada más lejos y más rápidamente que en décadas atrás, ya sea física o virtualmente. Conoce otros modos de vida y otras significaciones dadas a la realidad por otros seres humanos, lo que facilita mayores niveles de comprensión de otras culturas si está preparado para ello.

Está situación cada día se expandirá más y eso marca serios desafíos para la formación de nuevos profesores. El viejo nacionalismo, tan enraizado en las escuelas, deberá dar paso a relaciones más fraternales y solidarias con otros seres humanos que viven en lugares diversos pero que pueden ser mis vecinos ocasionales o permanentes en un corto plazo. La educación debe trabajar para acrecentar en los niños y jóvenes mayores niveles  de comprensión de realidades diferentes a las suyas.

Todo esto ha de realizarse en tiempos cortos, ya que el mundo de hoy es vislumbrado desde la perspectiva del tiempo-hora o del tiempo-día. Y, no obstante, el hombre no dispone del tiempo-ciclo necesario para llevar a cabo las tareas de coordinación en un mundo lleno de información y movilidad física.

El hombre contemporáneo vive en un mundo cotidiano convulsionado, sin que pueda darle sentido histórico o global, ya que no posee un tiempo suficientemente amplio para incorporar sus proyectos personales, sociales o comunitarios en él.

La pérdida de la visión de lo absoluto o de lo integrado y global, se convierte así en un problema de inmensas proporciones. Para darle sentido histórico a la existencia cotidiana tiene sólo un tiempo corto, que es justamente el que no le permite comprender (ni siquiera entrever) el tiempo-ciclo, en donde es posible incluir los elementos parciales de la realidad en contextos significativos de mayor extensión. De ahí también el nacimiento de tantos autoritarismos-pragmáticos (autoritarismos impregnados de pragmatismos cotidianos en aras de la obtención de la eficacia y  eficiencia), como medios de suplir la falta de tiempos largos y con ello de significaciones históricas de largo plazo que den sentido a las existencias individuales.

De este contexto surgen tareas pedagógicas muy específicas que, comprendiendo las contradicciones mencionadas, permitan enfrentar a los niños y jóvenes al mundo en cambio. La búsqueda de la estabilidad debe realizarse no eliminando artificialmente los cambios, sino partiendo de ellos. Los procesos pedagógicos que tienden a mantener visiones rígidas del universo no sólo dañan a los educandos, sino las posibilidades reales de dirigir adecuadamente dichos cambios para el beneficio de  las  personas   y  sus   comunidades

Un mundo en expansión y cambio debe ser concebido pedagógicamente como procesos que producen profundas transformaciones en los educandos y en los profesores, de manera directa e inmediata. Frente a éstos, o se educa para poseer libertad de elección o se educa para adecuar  a los hombres a los determinismos que implica el medio ambiente social. Y en esto la acción pedagógica ejercida por el profesor debe asumir un rol de protagonista y orientadora de los cambios en que se ve envuelta, para no sucumbir a dichos determinismos. El profesor, en esta tarea, tiene un papel fundamental y es preciso formarlo adecuadamente para la misma.

Esto nos lleva, desde hace décadas, a  la idea de que la construcción del Reino pasa a suplantarse por la del progreso permanente, idea peregrina que sin duda debe cambiar, dado que el sistema construido sobre la idea de un crecimiento permanente debe dar paso a la idea de un decrecimiento como forma económica y como estilo de vida cotidiano.

La educación hoy día está mayoritariamente al servicio de esta idea de progreso permanente y si a ello le agregamos la irrupción violenta de las TIC en las últimas décadas, ésta no tiene un camino seguro y fiable de desarrollo. Se parte de una incertidumbre que lleva a banalizar la educación, mediante la idea de que ella se hace de manera integral mientras más proyectos pueda desarrollar la escuela y más puedan aprender sus alumnos de acuerdo a escalas de medición de los aprendizajes, que se han convertido en verdaderas camisas de fuerza de las instituciones escolares, no solo a nivel local, sino a nivel internacional, comparando situaciones de contexto en donde ésta se desarrolla de maneras muy diversas. La fijación de estándares a nivel internacional  es otra de las aberraciones que se pueden cometer en contra de los alumnos y alumnas de carne y hueso.


LA EDUCACIÓN ES UN PROCESO CONSCIENTE Y DIRIGIDO.

Es un proceso Consciente, porque aquel que educa debe saber claramente los logros que quiere obtener: esos son los objetivos pedagógicos o logros de aprendizaje. Estos logros se localizan, en cuanto aprendizaje, en el alumno, no en el profesor. La preocupación debe ser por lo tanto, qué queremos que aprenda nuestro alumno y cómo enseñaremos los medios para que éste aprenda, no que queremos nosotros obtener en relación a nuestro desempeño como educadores. En términos polarizados, en el profesor radica la enseñanza y en el estudiante el aprendizaje.

Es un proceso Dirigido, dado que la persona que educa debe conocer las etapas y los medios de la enseñanza, para poder producir los aprendizajes (objetivos) que se desean alcanzar en el proceso de puesta en marcha de la acción pedagógica, responsabilidad de los profesores/as de nuestros sistemas educacionales.

Ser consciente y dirigida no implica que la educación sea una camisa de fuerza de los estudiantes a los cuales atiende y con los cuales hay que desarrollar una acción de acompañamiento permanente de desarrollo de su potencial humano y sus capacidades innatas o adquiridas. Expresa sencillamente que estos dos conceptos significan que de parte del profesor/a debe haber una exigencia  clara de asumir la responsabilidad de los procesos que se dan al interior de la sala de clases y la escuela.


De ahí que a nivel de profesores/as de aula, la responsabilidad más directa es su desempeño didáctico, pues querámoslo o no, el aprendizaje no es responsabilidad en un 100% de los maestros, dado que éste es un proceso  multivariado con causas difíciles de distinguir y en el cual actúan factores y actores de muy distinto tipo. Si la responsabilidad didáctica es 100% un asunto de responsabilidad de los profesores/as, tanto en su diseño y uso. Eso es lo que se debe evaluar, de acuerdo a las funciones didácticas que debe cumplir cada profesor/a y no responsabilizarlos en su calidad por cuestiones que están lejos de su dominio y responsabilidad única..

ES PRECISO DISTINGUIR LA SOCIALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN.

La socialización es un proceso espontáneo, que se da en el crecimiento de toda persona por el sólo hecho de convivir y crecer en relación a sus grupos primarios y la sociedad en su conjunto, con la cultura que ésta posee, por medio de la cual adquiere los valores, normas y costumbres que le trasmiten inconscientemente los “otros más próximos” (especialmente la familia y el entorno de personas más cercanos). Por el contrario, la educación es un acto consciente y dirigido, no espontáneo.

Hoy se reconoce que la educación tiene como una de sus finalidades fundamentales el desarrollar en los estudiantes habilidades y destrezas, que en la literatura más especializada, se les ha llamado “competencias” que van desde competencias propiamente intelectuales a competencias de carácter sicomotor, es decir, toda la gama de posibilidades que existen en el ser  humano en su relación con el mundo circundante.



 LAS FUENTES CURRICULARES

1. Las fuentes filosófico-antropológicas, que nos darán cuenta de las concepciones que, nosotros, los educadores, tenemos sobre el futuro de nuestros alumnos: cómo ven la sociedad a la cual se quieren integrar, qué tipo de ser humano quieren ser a futuro, cómo perciben la realidad y cuáles son las percepciones que ellos tienen del mundo y especialmente del sistema educacional.  Esta fuente, actualmente bastante desconocida por aquellos que hacen de la educación una sucesión de hechos, proyectos y temas emergentes, nos permite darle al curriculo que se utiliza en los Programas PSP, la direccionalidad y orientación anticipatoria que le son necesarias para un mejor y más equilibrado desarrollo.

2. Las fuentes axiológicas nos mostrarán, (previo diagnóstico y conversación en la comunidad de profesores y alumnos, con padres y apoderados), cuáles son los valores más apreciados por la comunidad académica y cómo los jerarquizan para hacer un trabajo pedagógico programado sobre los mismos.

3. Los elementos socio-culturales de nuestra comunidad son una interesante fuente de recursos para el diseño curricular.  Ellos nos tendrán que dar cuenta de los aspectos más relevantes que caracterizan a los alumnos que vienen a formarse con nosotros.  Será preciso diagnosticar, por lo mismo, la variable socio-cultural que conforma el universo de los alumnos del programa de formación, para saber cuáles son las percepciones que los mismos tienen sobre su realidad circundante y la más global, así como el lenguaje utilizado en sus sistemas de convivencia cotidianos y las pautas culturales (normas, costumbres y usos) que los rigen. Este conocimiento diagnóstico de carácter cultural se transformará, sin duda, en un rico elemento de diseño y construcción de un currículo más definitivo que el aquí propuesto, pues, mediante éste, podemos dar cuenta de los factores “más ocultos” que influyen sobre el currículo efectivo.

4. Las fuentes psico-biológicas, es decir, aquellos elementos que caracterizan a los alumnos del programa desde la perspectiva de su desarrollo sico-emocional y corporal. Un buen diagnóstico sobre estos elementos de entrada al programa, en lo posible aplicados antes del inicio de éste,
puede ser un elemento orientador importante  de la acción pedagógica que se realice con los nuevos alumnos, ya que los textos sobre la materia nos hablan de jóvenes y adultos muchas veces caracterizados de una manera muy distinta a la que nosotros imaginamos.

5. Las fuentes epistemológicas sobre las cuales deberemos concordar, ya que ellas representan la lógica del conocimiento o el tipo de acercamiento cognitivo que haremos sobre la realidad. En otras palabras, esta fuente nos dará las luces pertinentes sobre la teoría del conocimiento que utilizaremos en la confección de nuestro diseño curricular.  No es lo mismo, por ejemplo, diseñar un currículum con una estructura de operacionalización que siga una lógica deductiva a uno que siga una lógica inductiva o descriptiva fenomenológica.

Por ultimo, las fuentes pedagógicas,  que nos permitirán acercarnos a un acuerdo, nacido de la conjunción de las otras fuentes ya señaladas, sobre los tipos, estilos y métodos de acción pedagógica que pondremos en marcha para llevar a cabo nuestros planes, programas y proyectos educativos, en el programa de formación.




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